Texto de opinión "Cambio de Luces" por Carolina Irrera y Ornella Dana Oviedo
Entre misterios y roles subyacentes
Los cuentos “Cambio de luces” de Julio Cortazar y “La intrusa” de Jorge L. Borges nos invitan a adentrarnos en mundos literarios cautivadores, los cuales nos llevan a reflexionar sobre la naturaleza del hombre y las complejidades de las relaciones interpersonales.
Una característica que ambos textos emplean es la intriga y el misterio de sus tramas; tanto Cortázar como Borges crean situaciones en las que los protagonistas desafían los límites de nuestra comprensión. En “La intrusa”, la aparición de una mujer en la vida de dos hermanos genera una tensión ostensible, mientras que “Cambio de luces” nos incita a cuestionar nuestras propias percepciones y a explorar el misterio de nuestra existencia, revelando múltiples facetas de la realidad. Estos elementos misteriosos mantienen al lector en vilo, seduciéndonos a seguir con la lectura en busca de respuestas.
El exquisito lenguaje y la originalidad en la narrativa son otras particularidades que comparten los escritores argentinos a la hora de redactar. Tanto Borges como Cortázar son considerados maestros y profesionales en el uso del lenguaje para establecer atmósferas y realidades evocadoras. Se destacan por sus descripciones detalladas y su estilo poético de escribir, transportándonos a los escenarios que se desarrollan. La forma en la que Julio Cortázar y Jorge Borges utilizan un amplio y notorio vocabulario, creando así frases impactantes, capturan nuestra atención y nos sumergen aún más en la trama.
“La intrusa” y “Cambio de luces” son dos relatos que exploran el tema del rol de la mujer como una “cosa”. En ambas historias, se examinan las dinámicas de poder y los estereotipos de género que han relegado a las mujeres a una posición subordinada. En el primer cuento, el autor presenta a una mujer misteriosa y atractiva que aparece en la vida de los hermanos Nelson. Desde el principio, se la trata como un objeto de deseo. A medida que la trama se desarrolla, la mujer es utilizada como un medio para cumplir las fantasías de los personajes masculinos, convirtiéndola en un objeto manipulado y controlado. Este cuento pone de manifiesto la manera en que la mujer es reducida a una mera presencia física, sin considerar su individualidad y autonomía; esto lo podemos ver evidenciado en la siguiente cita (op. cit. p2 “ Yo me voy a una farra en lo de Farías. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, usala”). Si tratamos el cuento de Cortázar, sabemos que la mujer es idealizada por el protagonista como una chica de tamaño pequeño, triste y de pelo castaño con ojos claros como transparentes. Sin embargo, cuando Tito conoce realmente a Luciana, poco a poco su idealización termina siendo desenmascarada y comprende que ella no posee el carácter ni la apariencia física que él estimaba. A pesar de que el personaje principal conoce la verdad (que la chica no es tal como él estimaba), decide quedarse con ella de igual manera, sabiendo bien que siempre encontraría una imperfección en ella (op. cit. p7 “sabía que no las iba a encontrar y sin embargo había algo como una carencia, una imperfección”). Partiendo de ésto, notamos el temperamento machista y antiguo de Tito, dado que aunque sea consciente de su incapacidad de no poder cambiar la realidad ni la forma de ser de Luciana, elige continuar con ella, sin considerar su interioridad, emociones o pensamientos. La falta de control sobre la mujer que tiene el protagonista de la historia, señala aún más la percepción hacia la joven como un objeto de deseo para él.
En síntesis, en los cuentos de Borges y el de Cortázar se ve a la mujer como un objeto porque su descripción y la manera en que son percibidas Juliana y Luciana por los hombres de las historias se centran únicamente en su aspecto físico y la reducen a un objeto de deseo, sin tener en cuenta su autonomía y como ella se podría sentir al respecto. Esto hace notar las dinámicas de poder y los estereotipos de género que se ven reflejados en la sociedad. Aunque el día de hoy sigamos viendo este pensamiento machista en los hombres hacia las mujeres, esta problemática social viene desde hace siglos. Incluso, “La intrusa” fue publicada en 1966 y “Cambio de luces” en 1977; en estas décadas la visión de la mujer experimentó cambios significativos, impulsados por movimientos sociales y culturales que buscaban la igualdad de género y el empoderamiento femenino. Estos periodos fueron testigos de avances importantes en la lucha por los derechos de las mujeres y la redefinición de su rol en la sociedad. Finalmente, podemos decir que ambos cuentos presentan una mirada hacia el género femenino diminutiva, con una notoria presencia del machismo, despreciando toda actitud o forma de vida de una mujer que no esté alineada con el estereotipo que suele presentar.
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